VEDRUNA
PERÚ. Situación URGENTE de violación de los DDHH en la frontera Perú-Brasil
18/02/2021
Esta semana estamos viviendo una triste situación. Desde hace cinco días estamos con unas 380 personas en el puente que une Perú (Iñapari) y Brasil (Assis Brasil), pero que está cerrado por la pandemia. O sea que, en este caso, no está uniendo... La mayoría son haitianos, también están algunos africanos y hasta de Bangladés y Paquistán. Hay bastantes niños pequeños y de pecho, y varias mujeres embarazadas, hasta una persona en silla de ruedas.

Ellos, hace años que están trabajando en Brasil, pues fueron acogidos. Muchos son gente cualificada (profesores, mecánicos...). Por causa del desempleo ocasionado por la pandemia y también por otros motivos, visitar a su familia a la que hace años no ven, situaciones personales, salieron de diferentes lugares (São Paulo, Cuiabá, Santa Catarina...) y quieren atravesar Perú para llegar a otros países donde puedan correr mejor suerte o devolverse a su lugar de origen.

Después de pasar 4 días de promesas peruanas sobre la apertura de un corredor que les permitiera continuar su viaje y 3 noches de lluvia bajo plásticos en condiciones precarias, irrumpieron ayer frente a la barrera policial y se adentraron en Iñapari (Perú). La reacción posterior, en Iñapari, fue triste y violenta (a palos y bombas de gas), ocasionando 11 personas heridas que fueron llevadas al hospital, incluyendo una o dos mujeres embarazadas y un niño.

A un grupo de unos 80, la policía peruana los fue empujando a través de la avenida hacia el puente, devolviéndolos a Brasil (creo que eso es ilegal en el fuero internacional) y a otros los subieron a la fuerza en camionetas o furgones municipales (creo también ilegal) para devolverlos al puente. Total, regresaron todos al punto de donde partieron, y ahora se encuentran en terreno de “nadie”, ni pueden regresar a Brasil de donde salieron ni tampoco entrar en Perú donde no los quieren recibir ni dejar pasar.

Nosotros, en nombre de la Iglesia católica, nos hemos hecho presentes ante esta situación, intentando disminuir la violencia e incentivando al respeto mutuo. Como iglesia católica, la única que se ha acercado como organización religiosa junto con la alcaldía, les estamos proveyendo de lonas para cubrirse, alimentos y agua. Nuestros recursos aquí son limitados, pues Assis es un pueblo pequeño, de unos 4.000 habitantes y 8.000 en todo el municipio.

El obispo de Puerto Maldonado (Perú), Monseñor David, en nombre de la Iglesia, se ha pronunciado pidiendo al gobierno una solución humanitaria para esta situación crítica.

Ojalá me equivoque, pero por ahora, no creo que el gobierno peruano abra las fronteras y no sé cómo estas familias van a reaccionar y van a ser ayudadas definitivamente. Se anuncia que hay más familias llegando, unas 150 personas, en el pueblo vecino a 110 km.

Si alguien lee esto, vea si puede influenciar para que se dé una solución a nivel mundial para estos casos y situaciones límites y extremas.
                                          Francisco Almenar

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