VEDRUNA
Perú.- Experiencias de vida
04/10/2019
Después de pasar por Lima, llego a la comunidad Vedruna de Nuevo San Juan, donde actualmente viven Leo y M. José, compartiendo los fines de semana con Thecle y también Mela.
Nuevo San Juan, pequeño pueblo de unas 110 familias a una distancia de 2 horas de Pucallpa, en la selva amazónica peruana. El trayecto es siempre en “bote”, por el único acceso a través del rio Ucayali. Sea como sea el viaje, el recorrido, es de un gran espectáculo y curiosidad. ¡Sólo pides que el buen tiempo te acompañe!
Tengo el gozo de compartir con las hermanas y también Amaia del país Vasco que está aquí temporalmente, los dos meses y medio de mi voluntariado.
Día tras día voy descubriendo las tareas y rutinas de nuestra vida comunitaria y conociendo las costumbres de los vecinos de San Juan. Descubro que la más importante tarea, es vivir diariamente todo lo que pasa a tu alrededor: pequeños paseos por las calles saludando y visitando a las familias, atendiendo los problemas que cada uno le cuenta a la Madre, organizando el encuentro en la iglesia los domingos para compartir con la comunidad cristiana. Sin olvidar las tareas más cotidianas: mantener limpia nuestra linda casita, preparar nuestra saludable comida, lavar la ropa, sacar agua del pozo para nuestro consumo y también el pueblo entero.
Cada tarde, espontáneamente llegan a la casa los más pequeños que acuden a rezar: ¿podemos orar, Madre? Es un ratito que compartimos en la capilla contando cualquier cosa que deseen de lo vivido durante el día. Siempre acompañado de lindos cantos que poco a poco voy aprendiendo. Antes de irse siempre piden a la Madre una galletita o cualquier cosa que alegre su estómago.
Recién llegada no tardé en salir con el equipo de Fe y Alegría que inicialmente conocí en Pucallpa. Me siento muy afortunada de poder apoyarlo. Fe y Alegría empezó a trabajar en educación hace muchos años en convenio con el estado en los lugares más necesitados. Actualmente hay 25 centros de infantil y primaria en la red rural del rio Ucayali, la mitad de los cuales son comunidades indígenas de etnia Chipiba.  
Las tareas más importantes del equipo son el seguimiento pedagógico de los maestros y el nivel educativo de los alumnos, así como la entrega de material escolar.
M. José ha realizado este trabajo durante mucho tiempo antes de existir Fe y Alegría. Es así como se dio cuenta de la necesidad de empezar a trabajar con los maestros de lugares tan remotos y desconectados. Tengo la gran suerte de ir a su lado para poder escuchar las historias y ver el gran afecto que le tienen a la Madre.
Marchar de San Juan no ha sido fácil, despedir a los niños con los que tanto hemos compartido, de quienes tanto hemos aprendido, a los que tanto hemos querido.
Doy gracias a la vida por haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia y de haber podido compartir la vida en comunidad. Jose y Leo, he aprendido muchas cosas a vuestro lado, he sido feliz sin tener más que lo querido. Siempre dispuestas a dar la mano a las personas de vuestro alrededor, con el corazón y el pensamiento abierto sin esperar nunca nada a cambio. Luchadoras por la naturaleza y por un mundo siempre más justo y mejor. Me he contagiado de calma y sabiduría. ¡Gracias por quererme tanto! Me voy con el equipaje lleno de experiencias que me ayudaran a continuar el camino y compartir con quien ande conmigo. Algún día sé que volveré a recoger la mitad de mi corazón que dejo aquí en la selva. ¡Hasta siempre!
Hermanas de Lima, gracias por la gran generosidad que he recibido tanto al llegar como al partir en la comunidad de Lima ¡sois una gran familia! Mi gran agradecimiento por cuidar tanto de mí. No voy a olvidar los buenos ratos en la mesa y la cocina de vuestra bonita casa. ¡Gracias y deseo que sigan tan grandes!
 
Carme Bonada (voluntaria de Barcelona)
Junio-septiembre 2019

Compartiendo la misión en Perú.

El 28 de agosto de 2019 nos despedimos de la ciudad de Celendín, Cajamarca (Perú). Atrás quedaron miles de experiencias vividas que nunca olvidaremos.
Comenzamos nuestra andadura por estas tierras de la mano de nuestras compañeras Noe e Irma. Con ellas recorrimos los lugares más
emblemáticos de Perú y pudimos comprobar que compartíamos el mismo espíritu Vedruna, a pesar de trabajar en colegios muy distantes de la geografía española.

Una semana después nos trasladamos a Lima, concretamente a la comunidad del Ermitaño, uno de los barrios marginales de esta enorme ciudad. Aquí ayudamos a la adecuación de un aula para que los niños tuvieran un lugar acogedor para poder reunirse y disfrutar de actividades y juegos. Pudimos vivir momentos inolvidables y compartir situaciones con personas tan entrañables, que siempre tendrán un hueco en nuestros corazones.

Durante las siguientes semanas desarrollamos nuestra labor en la ciudad de Celendín y los distritos que la componen. Visitamos las comunidades que están asistidas por el Proyecto de Promotores de Salud, coordinado por la hermana M. Carmen Hernández ccv, quien nos ayudó y guió desde Villena para realizar el Voluntariado Internacional Vedruna.
Gracias a estas visitas pudimos ver cómo se desarrollan los proyectos de “Mejora de cocinas” y “Mejora de los baños” en los que nuestro Colegio lleva trabajando desde hace varios años.
Fuimos acogidas por todas las familias con muchísimo cariño y gratitud. Desde aquí mandamos un fuerte abrazo a todos/as los componentes de la
Junta Directiva de Promotores de Salud porque realizan una labor muy importante con las personas de las zonas del campo más desfavorecidas.
La penúltima semana de nuestro voluntariado realizamos nuestra experiencia docente en los colegios de Ramoscucho y Velásquez. Allí trabajamos durante una semana en unas condiciones muy duras, pero conseguimos llenar de alegría e ilusión a muchos niños y niñas que nos dieron una lección de vida, pues estos colegios de la montaña no cuentan con las condiciones a la que estamos acostumbradas a ver en nuestro país.
Estos niños y niñas son el reflejo de la lucha y la constancia para lograr un futuro mejor, ya que muchos de ellos recorren hasta dos horas para poder llegar al colegio, en unas condiciones climatológicas de gran dureza, muchísimo frío y un terreno muy montañoso. Fueron días compartiendo clases actividades que nunca olvidaremos y que nos servirán de inspiración en nuestra labor educativa y con nuestro alumnado.
 
La última semana compartimos nuestra experiencia de Voluntariado Internacional con los alumnos del colegio “Coronel Cortegana”, donde la Martha Morán ccv desarrolla su labor educativa. Esta última etapa también nos marcó. Intentábamos despertar la solidaridad en los alumnos más mayores de este centro, con el fin de que nazca en ellos la actitud de ayuda hacia los demás. Estos valores de solidaridad, amor y compromiso ante la vida son los que nos han guiado en todo momento. Atrás quedan días de durezas pero muy gratificantes…
 
Nuestro más sincero agradecimiento a todas las Hermanas Carmelitas de la Caridad, que nos acogieron en sus casas, nos cuidaron y acompañaron durante estas semanas que pasamos en este precioso país.
 
Hemos podido comprobar que “Somos Vedruna, somos familia” y nuestra línea educativa es la misma en todos los lugares del mundo. “Todo por amor, nada por la fuerza”. “La alegría es la principal virtud”. Que Santa Joaquina de Vedruna siga guiando a las Hermanas en su misión y a nosotros como docentes en nuestra labor educativa diaria. Joaquina, ¡hace falta gente como tú! 
                                                           Silvia Hernández y Ma. Jesús Bartolomé
                                                                                       Voluntarias Vedruna



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