VEDRUNA
CHILE- MELIPILLA. Colegio Nuestra Señora y Madre del Carmen
25/07/2020
Hoy en día, nuestro contexto cotidiano se ha visto afectado a nivel mundial por un tema de salud que ha repercutido en todos los sectores de la sociedad.
 
Soy profesor hace varios años en el colegio Nuestra Señora y Madre del Carmen, ubicado en la Provincia de Melipilla, Chile. Lugar en dónde inicié mi carrera como docente y conocí acerca de la vida de Santa Joaquina de Vedruna.
 
Para mí poder estar cada día frente a mis estudiantes es un desafío constante, ya que, cada día como les digo a ellos: “es una nueva aventura y cada aventura una enseñanza”.
 
De un día a otro, la situación se ha tornado de un color más gris. Las aulas quedaron vacías y el silencio invadía nuestro querido colegio. Se empezaron a extrañar las risas, los abrazos y el contacto con cada uno de mis educandos. Cuando los medios de comunicación comenzaron a decir que las clases se suspendían para evitar una mayor propagación de un virus que estaba creciendo rápidamente (Covid-19), se tomó como un resguardo para prevenir el contagio entre nuestros niños y sus familias, ya que, siempre han sido nuestra prioridad.
 
Y así pasó la primera semana. Cada vez comenzó a extenderse más y más el estar en casa. Día a día era una aventura, en el sentido de encontrar cómo mantener el contacto y saber cómo estaba cada uno de mis estudiantes. Las redes sociales una herramienta que hoy en día se encuentra a la mano, ayudaron bastante en esto: ¡Poder comunicarnos!, volver a ver sus caras fue algo gratificante, tanto en lo personal como en lo profesional. Siempre nos hemos caracterizado por ser una comunidad muy alegre, algo que nos identifica y se nos reconoce por ello: “La alegría es la principal virtud”.
 
Estar donde se necesita, es algo inherente a nuestra labor. Tal ha sido el caso que, frente a las necesidades de nuestras familias, se han presentado instancias en donde se ha hecho necesaria nuestra presencia in situ, para poder apoyar algunas actividades en beneficio de nuestros estudiantes. Una de ellas, ha sido preparar y entregar alimentos a la comunidad.
 
Cabe destacar que nuestro colegio siempre está al servicio de los que más lo necesitan. La vulnerabilidad contextualiza nuestra realidad diaria, además, los que seguimos y conocemos la vida de Santa Joaquina de Vedruna, tenemos la convicción de que hay que poner la atención preferentemente por los más necesitados. Debemos hacer vida el valor de la solidaridad y qué mejor gesto que estar apoyando a nuestros estudiantes bajo un espíritu de familia.
 
Hay una frase que siempre recuerdo que conocí hace ya 9 años cuando conocí a mis queridas hermanas Vedrunas en Melipilla y que resume plenamente nuestra dedicación, entrega y servicio para con la comunidad de la cual formo parte: “Cuando nos abandonamos en los brazos del buen Jesús, Él cuida de nosotros. Por nuestra parte, tengamos ánimo, iniciativa y diligencia, y el buen Jesús lo bendecirá todo”
 
Han sido varias las instancias en las que he podido estar presente y saber que, con este pequeño apoyo, muchas familias estarán felices, me llena el alma.
Que mejor ejemplo de ello que hacer vida las palabras de Joaquina de Vedruna. “Nada agrada tanto a Dios, como la constancia”
Prof. Jonathan David Vidal Retamales
 
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